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Mundial 2026: El juego paralelo del lavado de dinero

-El Mundial 2026 traerá goles y millones, pero también riesgos: el dinero ilícito busca colarse en la fiesta del fútbol

El Mundial de Fútbol 2026 promete ser una fiesta deportiva y económica para México, pero también abre la puerta a un problema silencioso: el lavado de dinero.

La Copa Mundial de Fútbol 2026 será un motor económico para México, pero también un catalizador de riesgos financieros. La magnitud del evento, con millones de visitantes, operaciones transfronterizas y un flujo acelerado de efectivo, crea condiciones que históricamente han sido aprovechadas por el crimen organizado para lavar dinero.

De acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), este delito mueve entre 2% y 5% del PIB mundial, es decir, hasta 2 billones de dólares cada año. Los grandes eventos deportivos, por la enorme concentración de recursos, son terreno fértil para que el crimen organizado “disfrace” capitales ilícitos como si fueran legales.

La experiencia internacional lo confirma. El escándalo conocido como FIFAgate destapó sobornos, fraudes y operaciones de lavado vinculadas a derechos comerciales y de transmisión, mostrando cómo el fútbol puede ser usado como vehículo financiero para ocultar dinero sucio.

En México, el reto se multiplica por un entorno económico presionado. Según el International Business Report de Salles Sainz Grant Thornton, más de la mitad de las empresas (56.2%) ven la incertidumbre como su principal preocupación, mientras que la rentabilidad esperada cayó a 55.1%. Este panorama puede debilitar controles internos y abrir grietas que faciliten operaciones ilícitas.

A ello se suma el riesgo digital: 40.4% de las compañías mexicanas perciben la ciberseguridad como una amenaza creciente. El cibercrimen es el delito de mayor expansión global y, combinado con el aumento de transacciones que traerá el Mundial, configura un escenario de vulnerabilidad elevado.

“Eventos como el Mundial multiplican la velocidad del dinero y la complejidad de las operaciones. El reto no es solo cumplir, sino anticipar esquemas de riesgo”, advierte Alondra de la Garza, especialista en prevención de lavado de dinero.

La clave estará en la coordinación entre autoridades financieras, empresas y sectores expuestos. De lo contrario, la derrama económica que debería ser un triunfo podría convertirse en un pasivo regulatorio y reputacional para el país.

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