Autoridades administrativas clausuraron un salón de belleza que operaba dentro de instalaciones del Senado de la República, luego de que su existencia se hiciera pública y generara una fuerte polémica por el uso de espacios y recursos públicos con fines ajenos a la labor legislativa.
El establecimiento fue detectado tras una revisión interna, en medio de cuestionamientos sobre quién autorizó su operación y bajo qué esquema funcionaba. La revelación provocó críticas inmediatas, al considerar que el Senado enfrenta rezagos legislativos y demandas ciudadanas que contrastan con este tipo de servicios.
Tras difundirse el caso, se ordenó la clausura del lugar y el inicio de una investigación administrativa para deslindar responsabilidades. Las autoridades señalaron que se revisará si hubo violaciones a la normatividad interna o un uso indebido de instalaciones oficiales.
El hallazgo reavivó el debate sobre los privilegios dentro del Poder Legislativo y la necesidad de mayor transparencia en el manejo de los espacios públicos. Legisladores de distintos grupos exigieron explicaciones y advirtieron que el caso podría derivar en sanciones si se comprueban irregularidades.











