Casi la mitad de los estudiantes en México asiste a escuelas con carencias de materiales educativos que dificultan el aprendizaje. De acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), la proporción pasó de 44% en 2022 a 48% en 2025.
Las deficiencias incluyen libros de texto, equipos de cómputo, materiales de biblioteca y recursos de laboratorio. Además, el 29% de los alumnos estudia en planteles cuyos directivos reportan dificultades para impartir clases por falta de docentes, mientras que el 41% enfrenta problemas relacionados con la escasez de personal de apoyo.
Estas condiciones coinciden con resultados académicos inferiores a los promedios internacionales. En ciencias y lectura, solo la mitad de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos el nivel básico de competencia, frente al 74% y 69%, respectivamente, registrado entre los países de la OCDE.
La desigualdad económica también influye en las oportunidades educativas. Los resultados muestran una brecha de 68 puntos en ciencias entre estudiantes mexicanos con mayores ventajas socioeconómicas y aquellos con menos recursos.
Ante esta situación, especialistas señalan la necesidad de mejorar las instalaciones, garantizar materiales suficientes y fortalecer la formación docente. También plantean que programas como La Escuela es Nuestra deben acompañarse de financiamiento adecuado, asistencia técnica y mecanismos de seguimiento.
Los resultados de la evaluación PISA 2025 en México, aplicada a 7 mil 843 estudiantes de 297 escuelas, evidencian los desafíos para garantizar condiciones de aprendizaje equitativas, especialmente en comunidades rurales, indígenas y zonas con mayores rezagos educativos.











