El senador Gerardo Fernández Noroña reconoció que el movimiento cometió un error al intentar extender el principio de austeridad republicana más allá del manejo de los recursos públicos, al pretender que también determine cómo deben vivir las personas.
Sus declaraciones surgieron en medio de las críticas contra la senadora Martha Lucía “Malú” Mícher, quien generó controversia al asegurar que los recursos de los programas sociales no provienen de los impuestos, sino de la austeridad aplicada por el gobierno.
Ante los cuestionamientos, Noroña salió en su defensa y sostuvo que cada persona tiene derecho a decidir sobre su vida privada. El legislador consideró excesivo imponer una forma de vida bajo el argumento de la austeridad e incluso comparó esa exigencia con obligar a alguien a realizar una “huelga de hambre forzada”.
El senador insistió en que la austeridad republicana debe aplicarse al uso de los recursos públicos y no convertirse en una regla para controlar las decisiones personales de funcionarios o ciudadanos.
La controversia estalló después de que Mícher afirmara en tribuna: “Mentira. Es de una austeridad republicana que logró que tuviéramos a 42 millones de familias de bienestar”, al rechazar los señalamientos sobre el origen de los recursos destinados a los programas sociales.
Así, mientras las palabras de la senadora desataron críticas, Noroña llamó a poner límites a la aplicación del principio de austeridad y a evitar que la discusión se convierta en una herramienta de ataque dentro del propio movimiento. Su postura volvió a colocar bajo los reflectores el debate sobre el gasto público, los programas sociales y la congruencia de la 4T.











