Los osos polares del sureste de Groenlandia viven en un ambiente muy distinto al típico Ártico. Allí no hay grandes planicies de hielo continuo, sino montañas, fiordos y un clima cambiante. Por eso, esta región se considera una especie de “ventana” hacia el futuro del oso polar.
En el noreste de Groenlandia las condiciones siguen siendo frías y estables, mientras que el sureste ya enfrenta temperaturas más altas y variables. Esta diferencia permite a los científicos observar cómo podría transformarse el Ártico en las próximas décadas.
En el sureste, el hielo marino aparece y desaparece sin un patrón fijo, lo que dificulta la caza y la supervivencia. Además, los osos de esta zona han estado aislados durante siglos por las corrientes oceánicas, lo que los convierte en un caso único para estudiar cómo el clima afecta su genética.
Los investigadores analizaron muestras de sangre de 17 osos adultos de ambas regiones. Aunque el número es pequeño, encontraron patrones claros:
– Los osos del sureste mostraron más actividad en los “genes saltarines” (fragmentos de ADN que pueden activarse y modificar otros genes).
– Se detectaron 1,500 fragmentos con comportamientos distintos respecto a los osos del noreste.
– También hubo cambios en genes relacionados con el estrés celular, el metabolismo, el envejecimiento y el sistema inmunitario.
Esto indica que los cuerpos de los osos del sureste están respondiendo de manera organizada al calor y a las condiciones más exigentes. Sin embargo, el estudio aclara que no se trata de evolución heredada, sino de respuestas actuales del organismo.
Aunque la muestra es limitada, los resultados son consistentes y muestran cómo el cambio climático ya está influyendo en la biología de los osos polares.











