Las desapariciones se dispararon un 227% entre 2022 y 2026; madres buscadoras denuncian intimidaciones, omisiones y falta de respuestas.
En Nayarit, buscar a un familiar desaparecido se ha convertido, para algunas madres, en una lucha marcada por el miedo. Mientras las cifras de desapariciones se disparan, colectivos denuncian amenazas, falta de protección y presuntas omisiones de las autoridades.
Los registros muestran un fuerte incremento: entre el 1 de enero y el 23 de junio de 2022 se contabilizaron 47 desapariciones, mientras que en el mismo periodo de 2026 la cifra llegó a 154 casos, un aumento de 227 por ciento. En 2025 se reportaron 320 desapariciones y Tepic concentró 125.
Detrás de estos números están familias que llevan años buscando respuestas. Virginia Garay Cázares, fundadora del colectivo Guerreras en Búsqueda de Nuestros Tesoros, lleva más de ocho años tratando de encontrar a su hijo Bryan Eduardo Arias Garay, desaparecido en Tepic el 6 de febrero de 2018.
La madre afirma que, desde entonces, ha enfrentado obstáculos para obtener información, diligencias y bitácoras relacionadas con el caso. También denuncia que existen cateos pendientes y asegura haber recibido amenazas de muerte para que deje de buscar y denunciar las presuntas irregularidades.
Los colectivos sostienen que las familias terminan recorriendo cárceles, centros de rehabilitación, instalaciones forenses y zonas de búsqueda con recursos propios, mientras reclaman mayor acompañamiento institucional.
Además, han denunciado posibles vínculos de elementos de seguridad con algunos casos recientes. Estos señalamientos deben ser investigados y no implican responsabilidad general de las corporaciones, pero colocan nuevamente bajo presión a las autoridades estatales para esclarecer cada denuncia y determinar si algún servidor público está involucrado.
Nayarit también arrastra el oscuro antecedente de desapariciones forzadas documentadas entre 2011 y 2017. Sin embargo, los colectivos advierten que el problema no puede atribuirse únicamente al pasado: las desapariciones continúan y las familias siguen reclamando resultados.
Para las madres buscadoras, cada nueva ficha representa una historia que permanece sin respuesta. Y mientras las autoridades no logren localizar a los desaparecidos, esclarecer los casos y garantizar la seguridad de quienes los buscan, la crisis seguirá creciendo en medio de una profunda desconfianza institucional.













