Investigadores lograron utilizar inteligencia artificial para diseñar nuevos virus que no existen en la naturaleza, un avance científico que podría abrir nuevas posibilidades en medicina, pero que también genera preocupación por los riesgos de uso indebido de esta tecnología.
El desarrollo marca un nuevo capítulo en la biotecnología, ya que la IA podría ayudar a crear herramientas para estudiar enfermedades, desarrollar tratamientos, mejorar vacunas y comprender mejor el comportamiento de los microorganismos.
Sin embargo, especialistas en bioseguridad advierten que el mismo tipo de tecnología plantea desafíos importantes, debido a que sistemas avanzados podrían ser utilizados en el futuro para diseñar agentes biológicos peligrosos si no existen controles adecuados.
La comunidad científica internacional debate ahora cómo aprovechar el potencial de la inteligencia artificial en la salud, mientras se establecen medidas de supervisión para evitar que estos avances representen una amenaza.











