Mientras México se prepara para recibir el Mundial 2026, una tradición milenaria resurge con fuerza: el ulama, el ancestral juego de pelota mesoamericano con más de 3 mil 400 años de historia que sobrevivió a la conquista española y hoy busca recuperar su lugar en la cultura nacional.
Considerado uno de los deportes de equipo más antiguos del mundo, el ulama fue practicado por civilizaciones como los olmecas y los mayas, quienes lo vinculaban con rituales sagrados, fertilidad, guerra y el equilibrio entre la vida y la muerte.
De acuerdo con el libro sagrado maya Popol Vuh, el universo nació a partir de un juego de pelota entre fuerzas opuestas.
La práctica estuvo cerca de desaparecer tras la llegada de los españoles, quienes prohibieron el juego y destruyeron muchas de sus canchas al considerarlo una amenaza para la evangelización.
Sin embargo, el ulama logró sobrevivir en regiones aisladas del noroeste mexicano, particularmente en Sinaloa, donde las comunidades mantuvieron viva la tradición durante siglos.
El deporte volvió a llamar la atención internacional durante los Juegos Olímpicos de México 1968, cuando una exhibición sorprendió al mundo con jugadores capaces de mantener una pesada pelota de caucho en movimiento usando únicamente la cadera, el antebrazo o mazos de madera.
Actualmente, el resurgimiento del futbol internacional y la proximidad del Mundial 2026 han impulsado nuevamente el interés por este deporte ancestral, aunque algunos jugadores temen que su difusión turística reduzca el verdadero valor cultural y espiritual del ulama.
A pesar de ello, las nuevas generaciones buscan mantener viva una práctica que representa una de las raíces más profundas de la identidad mexicana.











