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¡De la calle al “pedigrí”! “Caramelo” es considerado raza mexicana en medio de la polémica

El perro más visto en calles, colonias y barrios de México —ese de pelaje color miel, mirada noble y pasado incierto— acaba de protagonizar un giro que nadie esperaba: el llamado “Caramelo” fue incluido como “raza” mexicana por la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México (PROPAEM).

El anuncio, lanzado en redes sociales, explotó en cuestión de horas. En la imagen difundida, el “Caramelo” aparece al nivel de razas emblemáticas como el Xoloitzcuintle, el Chihuahua y el Calupoh, desatando una ola de reacciones, memes y debate.

¿Reconocimiento justo o exageración? Mientras algunos celebran que por fin se voltee a ver al “lomito de barrio”, otros cuestionan duramente el término “raza”, recordando que se trata de perros mestizos que han sobrevivido, muchas veces, al abandono y la indiferencia.

Pero detrás del ruido digital hay un mensaje de fondo: visibilizar a los millones de perros sin pedigrí que llenan las calles del país y que, pese a su lealtad, siguen siendo los menos adoptados.

La PROPAEM defendió la iniciativa al destacar que estos perros no solo son fieles compañeros, sino que también participan en labores de rescate, seguridad e incluso forman parte de binomios de emergencia. “Su labor es invaluable”, afirmó la dependencia.

Sin embargo, la historia del “Caramelo” no empieza en México. En Brasil, desde 2025, el llamado “vira-lata caramelo” ya era símbolo nacional gracias a una campaña impulsada por Pedigree, que reveló un dato alarmante: estos perros tenían hasta 90% menos probabilidades de ser adoptados.

En territorio mexicano, la discusión escaló rápidamente. Hubo quienes exigieron que también se reconozcan otros perfiles populares, como el “perrito blanco mexicano”, mientras que activistas aprovecharon la controversia para exigir acciones reales contra el abandono y el maltrato animal.

Y es que la realidad golpea fuerte: México se mantiene entre los países con mayor número de perros en situación de calle en América Latina.

Así, entre aplausos, críticas y polémica, el “Caramelo” pasó de ser invisible a símbolo nacional. Un lomito sin linaje, pero con historia en cada esquina… que hoy no solo genera conversación, sino que exhibe una deuda pendiente: millones de perros siguen esperando salir del abandono.

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