-El exluchador reconoce su responsabilidad y enfrentará el proceso fuera de prisión mientras crece la polémica por sus antecedentes
En medio de la controversia y la indignación pública, el exluchador Alberto del Río, conocido como “El Patrón”, obtuvo una suspensión condicional que le permitirá abandonar el penal de La Pila, pese a estar acusado de violencia familiar.
La decisión judicial encendió el debate, luego de que el también exestrella del pancracio reconociera su responsabilidad en los hechos y aceptara una serie de medidas cautelares para continuar su proceso en libertad.
El caso estalló el pasado 6 de abril, cuando elementos de seguridad acudieron a un llamado de emergencia en el fraccionamiento Lomas del Tec, donde encontraron a la víctima con lesiones visibles en rostro y brazos.
Tras su detención y la integración de la carpeta de investigación por parte de la Fiscalía, el proceso avanzó rápidamente, hasta que un juez de control determinó concederle la suspensión condicional.
Como parte del acuerdo, el luchador deberá someterse a terapias para agresores, además de mantenerse alejado de la víctima y por último reparar el daño causado
De incumplir cualquiera de estas condiciones, podría regresar a prisión.
El caso no es aislado. El historial de Alberto del Río incluye denuncias previas por agresión tanto en México como en Estados Unidos, lo que ha intensificado la polémica en torno a la decisión judicial.
La reincidencia ha puesto bajo la lupa la actuación de las autoridades y ha reavivado la discusión sobre cómo se atienden los casos de violencia familiar cuando involucran a figuras públicas.
El escándalo ya comenzó a cobrar factura. La empresa de lucha libre The Crash anunció su suspensión de próximas funciones, incluida una presentación programada en Tijuana.
Además, el reciente lanzamiento de su promotora, LM52, enfrenta incertidumbre ante el golpe mediático y legal que atraviesa el luchador.
Mientras tanto, el caso sigue abierto y bajo vigilancia judicial, en medio de una opinión pública dividida entre la indignación y el cuestionamiento al sistema de justicia.











