Un eventual triunfo del bloque político encabezado por Jair Bolsonaro en Brasil podría modificar nuevamente el equilibrio ideológico de América Latina y fortalecer a los gobiernos y movimientos identificados con la derecha en la región.
En ese escenario, México, encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum, quedaría entre los principales gobiernos latinoamericanos identificados con la izquierda, aunque sería impreciso afirmar que quedaría completamente “solo” en el continente, debido a la diversidad de gobiernos, coaliciones y procesos políticos existentes.
La relación con Estados Unidos también atraviesa un periodo de presión en temas como seguridad, narcotráfico, migración y comercio. Autoridades estadounidenses han realizado distintos señalamientos e investigaciones relacionados con organizaciones criminales mexicanas y sus posibles redes de protección.
Sin embargo, cualquier acusación sobre presuntos vínculos de integrantes de la llamada 4T con organizaciones criminales debe atribuirse a investigaciones, declaraciones o expedientes específicos. Sin evidencia o una resolución judicial, no puede presentarse como un hecho comprobado.
El resultado electoral de Brasil será clave para conocer hasta qué punto cambia el mapa político regional y qué efectos podría tener en las relaciones diplomáticas de México con los principales gobiernos del continente.











