La organización ambiental Greenpeace advirtió que el derrame petrolero en el Golfo de México podría haberse convertido en un evento de gran escala, al señalar que la afectación se habría extendido a cientos de kilómetros de litoral, incluyendo zonas del corredor arrecifal del suroeste.
En su posicionamiento, la organización alertó que el crudo continúa dispersándose y podría impactar ecosistemas marinos clave, así como actividades pesqueras y turísticas. El señalamiento ha generado preocupación en comunidades costeras y organizaciones ambientales.
Por su parte, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, sostuvo que la situación es menor a lo que se ha difundido, al afirmar que en las playas solo se registraron residuos en forma de “gotas” y que las zonas costeras se mantienen en condiciones limpias.
Las versiones encontradas han intensificado el debate público sobre la magnitud real del derrame y la necesidad de información técnica precisa, mientras autoridades y organismos continúan con labores de evaluación ambiental en la región.












