Continúa en aumento el robo de perros en la Ciudad de México, encendiendo las alarmas en colonias emblemáticas como Juárez, donde vecinos denuncian la operación de bandas dedicadas al robo y secuestro de mascotas, particularmente en Paseo de la Reforma, una de las avenidas más transitadas de la capital.
De acuerdo a los vecinos, el tramo de
La reforma 222 hasta el Ángel de la Independencia, que incluye las calles Oxford, Praga y Hamburgo, zonas señaladas como preferentes para este tipo de delitos por parte de bandas dedicadas al robo y secuestro de mascotas.
La Ciudad de México se mantiene como la entidad con mayor incidencia de robo de perros a nivel nacional, con un crecimiento sostenido que ha convertido este delito en una problemática cotidiana para cientos de familias.
El robo de perros comenzó a incrementarse de forma significativa a partir de diciembre de 2018, registrando entre los últimos años un aumento del 275% en las búsquedas en internet sobre este delito en la capital.
El periodo más crítico se presentó entre 2018 y 2019, cuando el robo de mascotas se disparó de manera alarmante. Desde entonces, la incidencia no ha disminuido, lo que confirma que se trata de un problema estructural y persistente.
De acuerdo con un estudio, las zonas de la Ciudad de México donde se han registrado más robos de perros son: Benito Juárez, Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc, Coyoacán, Tlalpan e Iztapalapa.
La colonia Juárez, ubicada en la alcaldía Cuauhtémoc, se suma así a la lista de puntos con mayor riesgo.
Los perros son robados principalmente con tres objetivos: reventa, extorsión mediante rescate y peleas clandestinas, estas últimas prohibidas en México desde 2017.
Además, señalan que los perros más robados para reventa son labrador, husky y bulldog inglés. Mientras que los perros por los que se pide rescate son pomeranian, chihuahua y bulldog francés. Estas razas suelen ser elegidas por su tamaño y alto valor emocional y económico. Mientras que los perros sustraídos para realizar peleas son rottweiler, pitbull y bull terrier inglés.
Además del impacto económico, el robo de perros genera daño emocional profundo, ya que las mascotas forman parte del núcleo familiar.












